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Florecer también es una forma de emprender

Actualizado: 12 ago

Emprendedora del Mes Cosmetóloga y Cosmiatra Julieta Santoscoy


1. ¿Cómo comenzó tu camino en el mundo del SPA y qué te motivó a emprender en este sector?

La verdad mi llegada a la cosmetología fue de una manera un poquito diferente y no precisamente por las razones más bonitas del mundo, pero con el tiempo entendí que todo tiene un para qué.


Cuando terminé la preparatoria yo no sabía muy bien qué estudiar. Estaba un poco perdida y en ese momento estaba dentro de una relación tóxica.

Fue esa persona quien me dijo: “¿por qué no estudias cosmetología? Hay puras niñas, no vamos a tener problemas”, porque era una persona muy celosa.

Yo al principio pensaba en estudiar Administración de Empresas porque decía: “bueno, algo tengo que estudiar y eso me puede servir”. Pero poco a poco la idea de la cosmetología empezó a tomar sentido.


Yo ya conocía un poquito de este mundo porque mi mamá tenía una papelería donde había varias escuelas de cosmetología cerca. Yo veía los manuales, los materiales y la verdad me llamaba mucho la atención. Además, yo ya maquillaba, entonces ya tenía cierto acercamiento con la belleza.

En mi familia siempre estuvo muy presente la idea de estudiar una licenciatura. Vengo de una familia de maestros, entonces la cosmetología ni siquiera estaba dentro del mapa. Fue un proceso donde tuve que defender mi decisión.

Mi papá fue quien me dijo: “lo que a ti te haga feliz, hazlo”. Y eso para mí fue muy importante.


Finalmente estudié Cosmetología y Cosmiatría, y algo curioso es que al año y medio de estar estudiando ya tenía mi propia cabina. Ahí fue cuando descubrí que este era mi camino y decidí dedicarme completamente a esta profesión.



2. Emprendiste muy joven, ¿qué ha significado para ti construir tu propio espacio?


Empecé a los 19 años y creo que una de las cosas más grandes que he aprendido es a resistir las temporadas complicadas.

Porque como emprendedoras a veces pensamos que todo tiene que salir perfecto, que todo tiene que ir creciendo siempre, y la realidad es que no es así.

Algo que aprendí es que si tú no estás bien, tu negocio tampoco está bien. Puedes amar muchísimo tu trabajo, pero también necesitas cuidarte.

A mí me pasó que entré en un burnout muy fuerte. En México muchas veces tenemos esta idea de que mientras más trabajes, mientras más estés “en friega”, mejor te va a ir. Como que glorificamos trabajar de más.

Y después entendí que descansar también es parte del proceso, que no solamente es trabajar y trabajar, sino aprender a tener un equilibrio.


3. Según veo en tus redes sociales, tienes un enfoque muy fuerte hacia los tratamientos faciales. ¿Qué fue lo que te llevó a especializarte en esta área? ¿Fue porque desde un principio era algo que te encantaba o fueron tus pacientes y la demanda quienes te fueron guiando hacia esta especialidad? 


Creo que fue una combinación de las dos cosas: lo que yo disfruto y también lo que mis pacientes fueron buscando.

A mí los faciales me encantan, me fascinan. Yo puedo ver una piel y empezar a analizar: “seguramente no usa esto”, “seguramente nunca ha usado esto otro”, y vas desarrollando como un ojo clínico cosmetológico.

Siento que con los años empiezas a identificar detalles que a veces las personas ni siquiera te dicen.


Actualmente me enfoco mucho en masaje facial, yoga facial y experiencias donde no solamente sea algo relajante, sino que también exista un cambio real en la piel.

Porque para mí no se trata solamente de poner una cremita y que se sienta bonito, sino de que realmente haya un objetivo y un resultado.


4. Tienes una forma muy especial de hacer tus tratamientos mezclando danza y música. ¿Cómo nació esta idea?


Fue algo que surgió muy natural.


Yo soy bailarina de danzas polinesias y siempre he tenido una conexión muy fuerte con la música y el movimiento.

Tengo una paciente que viene conmigo muy seguido y un día me dijo: “oye, creo que no te das cuenta, pero tú haces los masajes siguiendo el ritmo de la música”.

Y yo dije: ¿qué? Empecé a poner atención y era cierto.


Entonces empecé a hacerlo consciente. También tuve un viaje que me conectó muchísimo con la música clásica y empecé a estudiar más, a hacer playlists específicas y buscar canciones que me transmitieran algo.

Así nació mi tratamiento de autor Blooming New Experience, que es una combinación de muchas cosas que forman parte de mí: la danza, la música y los tratamientos estéticos.


Para mí un tratamiento es un ritual. No es solamente venir a hacerte algo en la piel, sino vivir una experiencia.


5. ¿Qué significa para ti el bienestar y cómo lo integras en tu negocio?


Para mí el bienestar va mucho más allá de la piel. Mi propio proceso personal se reflejó mucho en mi negocio. Antes mi espacio se llamaba Beauty by Julieta Santoscoy SPA y después hice un rebranding hacia Blooming.


Fue un proceso muy importante porque yo sentía que mi historia y mi negocio estaban conectados.


Yo veo mi espacio como un lugar de florecimiento. Me gusta pensar que mis pacientes llegan como un capullito y poco a poco van floreciendo, no solamente porque cambia su piel, sino porque también se sienten mejor, más seguras y más bonitas.

Por eso siempre les regalo flores en sus citas, porque para mí representa mucho esa transformación.


6. ¿Cuál ha sido una experiencia que te haya dejado un gran aprendizaje como emprendedora?



Creo que uno de los aprendizajes más grandes fue todo lo que viví con mi rebranding.

Yo trabajé durante un año en crear una nueva imagen y tenía esta idea de “cuando lo lance todo va a ser increíble”. Pero la realidad fue diferente.

Después del lanzamiento pasé por una etapa donde estaba muy agotada, mi cuerpo ya no podía más y mi negocio también tuvo un bajón.

Fue difícil porque sentía como que todo el esfuerzo de un año no había funcionado como yo esperaba.


Pero gracias a mi familia, mis amigas, terapia, libros y mucho trabajo personal, pude salir de ahí.

Aprendí que detrás de un negocio siempre hay una persona y que esa persona también necesita estar bien.


7. ¿Qué consejo le darías a alguien que quiere estudiar cosmetología o empezar su propio SPA?


Que lo haga.


Para mí la cosmetología es una profesión hermosa. Me encanta, me fascina porque te permite ayudar a otras personas, tener flexibilidad y crear comunidades muy bonitas.

Pero algo que siempre digo es: estudien mucho, estudien siempre.

No podemos quedarnos solamente con lo que aprendimos al principio porque la industria cambia muchísimo y tenemos que seguir preparándonos.


Y algo que también creo mucho es que nuestras manos son algo que no se puede reemplazar. Ni la inteligencia artificial ni ningún robot pueden sustituir esa conexión que tenemos con las personas.


8. ¿Cómo visualizas tu proyecto en los próximos años?


Antes yo era una persona que planeaba absolutamente todo. Tenía muy claro a qué edad quería hacer cada cosa.


Incluso soñaba con tener muchísimas sucursales y hacer crecer algo enorme.

Pero hoy mi visión es diferente. Hoy disfruto mucho la libertad que me da mi espacio y el tiempo que tengo.


Actualmente estoy trabajando en crear una red de florecimiento llamada Blooming, donde podamos integrar diferentes profesionales de belleza y salud: psicología, nutrición, movimiento, belleza y bienestar.

La idea es que sea un enfoque integral para las mujeres y también crear una comunidad donde emprendedoras podamos apoyarnos, crecer juntas y hacer una red muy bonita.


Mensaje final para la comunidad SPApreneurs

Creo que todas tenemos una historia y a veces queremos pelear mucho con nuestro pasado o preguntarnos “¿por qué me pasó esto?”.

Pero con el tiempo aprendí que todo tiene un para qué.

Para mí es importante contar mi historia porque creo que lo que no se cuenta no se sana.


Si alguien está pasando por una situación complicada, quiero que sepa que sí se puede salir de ahí, que sí se puede volver a florecer y que nuestras experiencias también pueden convertirse en algo bonito.


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