Ximbal SPA, todo un viaje de emprendimiento y enseñanza.
- Marisa Leytte

- 7 nov 2025
- 3 Min. de lectura
El inicio del viaje
Desde niña soñaba con sanar. Veía a mi mamá —enfermera de corazón— cuidar con tanto amor, que comprendí el poder que tienen las manos para transformar y aliviar. Años después, durante un viaje a Puerto Vallarta, un masaje tocó algo más que mis músculos: despertó mi propósito. Ese día supe que quería dedicar mi vida a que otros también se sintieran así: en paz, ligeros y renovados. En ese entonces trabajaba como Gerente de Marketing en una empresa de suplementos para deportistas. Sin saberlo, ese empleo me estaba preparando con habilidades integrales que más tarde serían esenciales para mi faceta como emprendedora. Soy originaria del Estado de México, pero la vida me llevó a Guadalajara junto con mi familia. Al mudarme, renuncié a mi trabajo y me encontré preguntándome: ¿y ahora qué haré? Decidí invertir mis ahorros en formarme como terapeuta profesional, y fue así como encontré Águeda Academia de SPA. Me gradué siendo mamá de una adolescente y de un bebé de dos años, esposa y administradora de mi hogar. Iba a la academia mientras mis hijos estaban en la escuela y en la estancia. Fue una etapa de mucho enfoque y disciplina. Al final, digo con orgullo que nos graduamos todos, porque el apoyo de mi familia fue fundamental para lograrlo.

El primer paso
Una mañana, empecé a trabajar en un plan de negocio modesto. Mi esposo me había regalado una camilla al graduarme, así que ya contaba con lo más importante: mis manos, mi certificación, una camilla, una botella de aceite, algunos aceites esenciales… y una fe inmensa en Dios y en mí misma.
Así nació Marisa Leytte Bienestar Corporal. Comencé ofreciendo mis servicios en casa y a domicilio. Creé mi página en Facebook, mandé a hacer mi logo, y cuando viajaba a la Ciudad de México llevaba conmigo mi camilla. Amigos, conocidos y familiares solicitaban mis servicios y me apoyaban con enorme cariño.
Con el tiempo, conocí a muchas personas del medio y descubrí que, como en todo, el crecimiento también depende de las relaciones. Entré entonces en mi etapa de masajista itinerante: colaboré con Corpo e Alma, Academia Águeda, Mond Massage, Del Alma SPA, Nah Muluc, Ein Rinch Cabina SPA, además de terapeutas independientes. Mientras tanto, construía poco a poco mi propia cabina, mi clientela y mi marca.

Cuando la vida se detuvo... y volvió a empezar
La pandemia frenó mi camino por completo. Estuve en pausa una larga temporada. Hasta que, junto a una gran amiga, nació Ximbal SPA, palabra maya que significa viaje. Y vaya que lo ha sido: un viaje de reinvención, de fe y de comenzar de nuevo, incluso desde cero. Estuvimos un año en ese hermoso lugar, hasta que llegó el momento de entregar el espacio. Coincidió con el cierre de mi ciclo en Guadalajara y mi regreso a la Ciudad de México. Pao y yo llegamos a un acuerdo para que yo continuara operando Ximbal SPA desde allá, mientras ella seguía su propio camino. En CDMX conocí a Jorge Ramos, emprendedor y propietario de Vitta Salón, donde me arreglaba el cabello. Entre tintes y cepillos, le conté toda mi trayectoria y mis ganas de empezar otra vez. Me dijo: —“Te quiero mostrar algo. Es un espacio pequeño, pero con mucho potencial… ¡mañana empiezas!” Fui a comprar pinturas, brochas y llevé todo lo que me quedaba de Ximbal. En dos días, él y yo montamos el nuevo espacio, fusionando su salón de belleza con una propuesta de bienestar integral que ofrecía faciales, masajes y tratamientos corporales. El presente: un viaje que continúa Hoy, Ximbal SPA sigue creciendo. Genera bienestar, empleo y, sobre todo, gratitud.
Si algo he aprendido en este camino es que: “Nunca se ha hecho un buen marinero en aguas tranquilas.” Emprender en el mundo del SPA no es solo dar masajes: es tocar vidas, inspirar y sanar desde el alma.




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