Abrir una cabina a los 19, volver a emprender y comenzar

1. ¿Cómo comenzó tu interés por estudiar cosmetología?
Desde muy chica, pues la vanidad, una sabe. De que te ves de cinco o seis años y que el maquillaje, lavarte la cara, cuidarte un poquito más. Obviamente, ya entras a la adolescencia y empiezas a cuidar el cuerpo, exfoliarte y todo eso. Cuando tienes esos hábitos en casa y los ves reflejados en tu mamá, pues también empiezas a agarrarlos.
Yo veía a mi mamá, las cremas que usaba, las cosas que se hacía, y decía: “Ay, pues yo también”. Entonces, como a los 15 años empecé a investigar si existía algo para estudiar todo eso. Buscaba carreras relacionadas con el autocuidado, las mascarillas y la belleza. Después conocí la cosmetología y, durante la pandemia, decidí comenzar a estudiar.
2. ¿Cómo fueron tus primeros pasos como emprendedora?
En un lapso empecé a comprar y vender mascarillas coreanas, productos de skincare y cosas así. También me metí a un curso de jabones, empecé a hacer jabones, exfoliantes y todo eso. Como que dije: “Voy a empezar por esto y a ver qué onda”. La verdad, me fue muy bien con el negocio, pero después decidí que ya quería entrar a la escuela y dedicarme a esto.
Cuando terminé la escuela, literal, me fui de viaje y a los 20 días de regresar ya estaba emprendiendo. Empecé en mi casa, tenía un espacio y atendía de 4pm o 4:30pm de la tarde hasta las 10pm. Hacía Corporales y Maderoterapia, que era lo que sabía hacer en ese momento.
3. ¿Cómo descubriste que lo tuyo eran los tratamientos corporales?
Yo, de hecho, iba por lo facial. Yo dije: “Bueno, quiero hacer faciales”. Pensaba que qué tanto podía ser difícil, limpiar, poner mascarillas y todo eso. Pero cuando empecé a ver anatomía y fisiología dije: “¡Wow! ¿Qué es esto?”. Pero bueno, ya estaba ahí y le entré.
Después me preguntaron si iba a hacer el módulo corporal. Al principio no estaba muy segura, pero dije: “Otra vez estoy aquí, voy a aprovechar, tengo el tiempo, la oportunidad, me están apoyando”. Entonces me metí y, en cuanto empecé con corporal, dije: “Me enamoré, me casé, aquí me quedo”.
Empecé a ver los tratamientos manuales, los modeladores y después la aparatología y la maderoterapia. Yo pensaba que la maderoterapia era muy pesada, que me iba a cansar muchísimo, pero cuando empecé dije: “¡No manches, me encanta hacer y me encanta que me hagan!”. Ahí fue cuando me decidí por lo corporal.

4. ¿Cómo fuiste definiendo los tratamientos en los que querías especializarte?
Cuando empecé a trabajar, me di cuenta de que se buscaban más los tratamientos corporales. Entonces decidí especializarme en Maderoterapia Avanzada. Después también me metí a Drenaje Linfático y Malaxación Colónica.
Al principio sí hacía faciales, como unos cuatro meses, pero llegó un punto en el que dije: “Bye facial, yo ya puro corporal”. Vendí y regalé cosas que tenía para faciales porque quería enfocarme completamente en lo corporal.
Y ahorita, justamente, la Malaxación y el Drenaje Linfático son mis tratamientos más pedidos.
5. ¿Cuál ha sido uno de los momentos más difíciles que has vivido como emprendedora?
Hace tres meses decidí salirme del consultorio donde estaba porque ya eran muchas cosas. Había problemas con los espacios, ruidos, situaciones que me incomodaban con las clientas y muchas cosas que ya no me hacían sentir a gusto. Llegó un punto en el que de verdad me agarraba llorando de la frustración porque quería cambiarme, pero no sabía a dónde ir ni cómo encontrar otro lugar.
Cuando finalmente cerré, recuerdo que estaba guardando mis materiales y empecé a preguntarme por qué no había hecho caso a mi intuición desde antes. Me senté y me puse a llorar, hasta que dije: “Ya, cálmate. No pasa nada, vuelves a iniciar. Tú sabes que eres buena en esto. Desde cero no pasa nada”.
Entendí que algo tenía que aprender de todo eso. Para mí fue aprender a escucharme, a no aferrarme a lugares donde ya no me siento bien y a entender cuándo es momento de hacer cambios.
6. ¿Cómo estás trabajando actualmente y qué planes tienes para tu negocio?
Ahorita decidí rentar consultorios por horas o por medio día. Así atiendo a mis clientas y a las nuevas durante ciertos días de la semana, sin tener que pagar una renta fija tan alta. Mientras tanto, también estoy retomando el proyecto de los hipopresivos, porque el año pasado me certifiqué a nivel internacional y quiero incorporarlos a mis servicios y empezar a dar cursos.
Me metí a investigar en Facebook, porque realmente hay muchas opciones. Empecé a buscar lugares donde pudiera rentar por horas o por días y encontré un espacio que me gustó muchísimo, donde puedo guardar mis cosas y trabajar tranquila.
Además, mis clientas se han seguido moviendo conmigo. Tengo clientas muy fieles que me han acompañado en este proceso y estoy muy agradecida con ellas. Mi idea es seguir trabajando, organizarme, ahorrar y, si todo sale bien, el siguiente año rentar un espacio propio y convertirme en esa persona que a mí me hubiera gustado que me rentara.

7. ¿Cuáles son los tratamientos que más te piden tus clientas actualmente?
La Malaxación y el Drenaje Linfático. Muchas clientas viajan o pasan mucho tiempo sentadas o paradas, retienen líquidos y sienten inflamación. Y es que, como les digo, ya todo nos inflama, ya todo nos hace retener líquidos, ya todo se nos va a todos lados.
Entonces, es lo que más piden y lo que más buscan: desinflamar y deshinchar el cuerpo.
También metí un facial, pero es únicamente de drenaje linfático en rostro y cuello. Me gusta mucho porque tiene su lógica, su ciencia, pero siento que es súper amigable conmigo.
8. ¿Qué tres consejos les darías a las mujeres que están emprendiendo?
1.- Sigue tu intuición, porque sí es bien importante.
2.- No sientas la presión de querer hacer todo, de querer abarcar todo. Está bien iniciar y hacer una cosa u otra, pero vuelvo a lo mismo: escucha tu intuición, qué es lo que tú quieres, qué te favorece, qué va contigo y con qué te sientes bien.
3.- Ahorra. De verdad, ahorra para cualquier tipo de situación. A mí me ayudó mucho tener ahorros porque, cuando tuve que cambiarme, podía hacerlo. En un negocio hay temporadas en las que no tienes un buen flujo de clientes, pero sigues teniendo renta y cosas que pagar.
Y algo que aprendí es que no debes agarrar de tus ahorros por cualquier cosa, porque la vida te da un giro de 180 grados. Definitivamente, las cosas pueden cambiar de un momento a otro.
Conoce más sobre su trabajo y acompáñala en su camino emprendedor.
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