Cosmeticorexia: 70 años de evolución en ideales entre generaciones
- spapreneurs
- 12 jun
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En junio de 2026, la periodista Ruth Clegg publicó en BBC News un reportaje sobre un fenómeno que algunos dermatólogos han comenzado a llamar cosmeticorexia: una preocupación excesiva por alcanzar una piel considerada perfecta desde edades cada vez más tempranas. El artículo documenta cómo niñas y preadolescentes incorporan rutinas complejas de skincare, consumen contenido de belleza durante horas y utilizan productos originalmente desarrollados para adultos.

Por décadas, el cuidado de la piel estuvo relacionado principalmente con higiene, protección y bienestar. Durante gran parte del siglo XX, las rutinas eran relativamente simples: limpieza, hidratación y, en algunos casos, protección frente al sol.
De hecho, el uso cotidiano de protector solar es mucho más reciente de lo que solemos pensar. Aunque los primeros protectores modernos aparecieron a mediados del siglo pasado, fue entre las décadas de 1980 y 1990 cuando la comunidad dermatológica comenzó a relacionar de forma más contundente la exposición solar con fotoenvejecimiento, manchas y cáncer de piel. A partir de entonces, el skincare dejó de enfocarse únicamente en el presente para comenzar a hablar también del futuro.
Durante los años 2000 llegaron los ingredientes activos al mercado masivo. Retinol, vitamina C, ácidos exfoliantes y antioxidantes comenzaron a ocupar un lugar cada vez más visible dentro de las rutinas. Más tarde aparecerían conceptos como prevención temprana, skin longevity y envejecimiento saludable.
Sin embargo, todas estas conversaciones estaban dirigidas principalmente a adultos.
Hoy ocurre algo diferente.
Un reportaje publicado por la periodista Ruth Clegg para BBC News documenta cómo niñas y preadolescentes están incorporando rutinas de skincare cada vez más complejas influenciadas por redes sociales, creadoras de contenido y tendencias digitales. Según una investigación citada por la BBC, realizada por la marca Pai entre 1,500 niños de entre 9 y 12 años, casi la mitad utiliza múltiples productos de cuidado de la piel cada semana y aproximadamente la mitad de ellos asegura hacerlo para corregir lo que perciben como problemas en su piel.
El fenómeno ha comenzado a preocupar a dermatólogos e investigadores.
El dermatólogo Giovanni Damiani, profesor de la Universidad de Milán, utiliza el término cosmeticorexia para describir una preocupación excesiva por alcanzar una piel considerada perfecta desde edades tempranas. En sus investigaciones encontró menores que utilizaban hasta diez productos diferentes al día y dedicaban horas a consumir contenido relacionado con skincare en redes sociales.
La paradoja es interesante.
Nunca antes las nuevas generaciones habían tenido tanto acceso a información sobre protección solar, hidratación o salud cutánea. Desde cierta perspectiva, esto representa un avance. Hablar de cuidado de la piel ya no es un tema reservado para la adultez y existe una mayor conciencia sobre hábitos que pueden acompañar a las personas durante toda su vida.
Pero el artículo de la BBC plantea una diferencia importante entre cuidado y perfección.
La dermatóloga británica Jean Ayer recuerda que la piel infantil suele encontrarse en excelentes condiciones biológicas y que muchos de los productos utilizados por adultos simplemente no son necesarios a esas edades. Algunos ingredientes antiedad incluso pueden provocar irritación, dermatitis de contacto o alteraciones en la barrera cutánea cuando se utilizan de forma inadecuada.
Lo que estamos observando quizá no sea únicamente un cambio en los hábitos de skincare, sino un cambio en los ideales con los que las nuevas generaciones están creciendo.
Las generaciones anteriores convivieron con revistas, televisión y publicidad tradicional. La Generación Alpha crece entre algoritmos, filtros, recomendaciones personalizadas y videos donde una rutina de diez pasos puede parecer completamente normal antes de terminar la primaria.
La conversación tampoco debería caer en extremos. El problema no es que una niña utilice protector solar, una crema hidratante o aprenda hábitos básicos de cuidado personal. El problema aparece cuando la piel deja de verse como un órgano saludable y comienza a percibirse como un proyecto permanente de corrección.
Quizá uno de los mayores logros de la industria durante las últimas décadas fue crear conciencia sobre la importancia de cuidar la piel.
El reto de los próximos años podría ser enseñar que una piel sana no siempre es una piel perfecta.




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