CLR presenta un activo que fortalece la reparación del ADN para abordar el envejecimiento cutáneo
- spapreneurs
- 28 jul
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La reparación del ADN ocupa un lugar cada vez más importante dentro de la investigación sobre longevidad cutánea. CLR presentó nuevos resultados sobre Phytosan™ NewAge, un activo obtenido de soya orgánica no modificada genéticamente que incrementó aproximadamente un 40% la capacidad de la piel para reparar el daño en el ADN provocado por radiación ultravioleta y redujo alrededor de un 29% la profundidad de las arrugas tras 42 días de aplicación. El estudio refleja un cambio de enfoque dentro de la investigación cosmética: comprender y apoyar los mecanismos biológicos que originan el envejecimiento, además de sus manifestaciones visibles.

El fundamento científico del estudio se encuentra en los Hallmarks of Aging, el marco biológico que describe los procesos responsables del envejecimiento en los organismos. Entre ellos, la inestabilidad genómica ocupa un lugar central porque el daño acumulado en el ADN favorece alteraciones que posteriormente afectan la producción de colágeno, la capacidad de regeneración y la respuesta celular frente al estrés ambiental. En la piel, la radiación ultravioleta genera lesiones conocidas como dímeros de pirimidina ciclobutano (CPD), estructuras que interfieren con la correcta lectura del ADN y limitan funciones esenciales para mantener un tejido sano. Phytosan™ NewAge fue desarrollado para favorecer la reparación natural de ese daño, en lugar de concentrarse únicamente en disminuir las consecuencias visibles del envejecimiento.
Los experimentos realizados por CLR mostraron una disminución de CPD en queratinocitos, melanocitos y células madre epidérmicas después de la exposición a radiación ultravioleta. También se observó una mejor conservación de ATP, la principal fuente de energía de la célula, un incremento en la producción de colágeno tipo I y una menor expresión de elastasa, enzima relacionada con la pérdida de elasticidad cutánea. Posteriormente, un estudio clínico realizado en mujeres de entre 35 y 58 años encontró mejoras progresivas en firmeza, suavidad y profundidad de las arrugas tras seis semanas de aplicación. Aunque estos resultados provienen de investigaciones desarrolladas por la propia empresa y será importante contar con más evidencia independiente en el futuro, ilustran la dirección que está tomando la investigación cosmética: intervenir procesos celulares específicos asociados con la longevidad de la piel.
Para la industria del spa, esta evolución científica también modifica la manera de comunicar los tratamientos. Conceptos como reparación del ADN, senescencia celular, función mitocondrial o inflamación crónica de bajo grado forman parte del vocabulario que comienza a incorporarse al desarrollo de ingredientes cosméticos. Conforme estos avances lleguen al mercado, los profesionales del bienestar necesitarán comprender qué mecanismos respaldan cada activo para traducir esa información en recomendaciones claras y técnicamente fundamentadas. La consulta estética adquiere mayor valor cuando la explicación del tratamiento se apoya en biología cutánea y no únicamente en beneficios comerciales.
En Latinoamérica, esta tendencia también representa una oportunidad para fortalecer la formación científica dentro del sector. La diferenciación probablemente dependerá menos de incorporar una mayor cantidad de ingredientes y más de seleccionar aquellos que cuentan con evidencia sobre mecanismos concretos del envejecimiento. Para las SPApreneurs, comprender cómo evoluciona la investigación permitirá construir protocolos con mayor respaldo técnico, elegir mejor las líneas cosméticas que incorporan a sus cabinas y ofrecer una orientación más sólida a clientes que muestran un interés creciente por la longevidad y el envejecimiento saludable.




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